09/10/2026
6 de cada 10 personas sin hogar sufren ansiedad o depresión

El sinhogarismo tiene un fuerte impacto directo en la salud física y emocional de las personas. La falta de una vivienda estable puede aumentar la inseguridad, la soledad y el sufrimiento emocional, al mismo tiempo que dificulta el acceso a los servicios sanitarios y la recuperación de rutinas. Los datos muestran esta realidad, pero detrás de cada cifra hay una persona con una historia y unas necesidades propias.
Vivir sin hogar multiplica el riesgo de sufrir ansiedad y depresión
El 58,8% de las personas sin hogar sufren problemas de ansiedad y depresión, según la Radiografía Social del Sinhogarismo en España 2025 de HOGAR SÍ. En el conjunto de la población, este porcentaje es del 14,58%. Además, el 44% de las personas sin hogar considera que su estado de salud es malo.
Estos datos ayudan a entender hasta qué punto la falta de un hogar estable puede afectar al bienestar. Vivir sin un espacio seguro donde descansar, mantener rutinas y cuidar de uno mismo puede generar una situación de vulnerabilidad que se prolonga en el tiempo.

La salud mental y el sinhogarismo, un círculo de vulnerabilidad
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, desde la Fundació Acollida i Esperança queremos poner el foco en la realidad de las personas en situación de sinhogarismo, un colectivo especialmente expuesto a problemas de salud mental. Hablar de salud mental también es hablar de sinhogarismo, de vulnerabilidad y de las barreras que muchas personas afrontan para acceder a una vida digna y estable. Por ello, aprovechamos esta conmemoración para dar visibilidad a una realidad a menudo invisibilizada y reivindicar la importancia de un acompañamiento integral que tenga en cuenta tanto las necesidades sociales como las de salud de cada persona.
La relación entre la falta de hogar y la salud mental no funciona en una única dirección. Los problemas de salud mental pueden contribuir a una situación de exclusión residencial, pero vivir sin un hogar también puede agravar el sufrimiento emocional.
Aspectos como la soledad no deseada y la dificultad para acceder a los servicios sanitarios pueden hacer más difícil seguir un tratamiento, mantener unas rutinas o recuperar los vínculos sociales.
Por eso, hablar de sinhogarismo es hablar también de salud, dignidad y derechos.
La acogida como punto de partida
Ante esta realidad, disponer de un lugar seguro donde vivir puede ser el primer paso para recuperar la estabilidad.
En Acollida i Esperança, la acogida va más allá de ofrecer un espacio donde dormir. También significa acompañar, escuchar y apoyar a cada persona en su proceso, teniendo en cuenta sus necesidades y respetando sus ritmos.
Tener un hogar permite recuperar aspectos tan básicos como descansar, mantener unas rutinas y cuidar la propia salud. Pero también puede ayudar a recuperar la confianza, retomar vínculos y avanzar hacia una mayor autonomía.
«Cuando estás enfermo y vives en la calle, muchas veces no tienes los recursos ni el acceso necesario para ir al médico o comprar los medicamentos que necesitas. En Acollida i Esperança me han acompañado al CSMA y me han ayudado con mi medicación respecto la salud mental. Ese acompañamiento ha sido muy importante para mí.» – Marc, residente de la casa de acogida Can Banús.

Tener un hogar también es cuidar la salud
Los datos muestran que la vivienda y la salud están estrechamente relacionadas. Por eso, abordar el sinhogarismo requiere facilitar el acceso a una vivienda digna, una atención adecuada en salud mental y un acompañamiento social continuado.
«Sentí mucha incertidumbre y tuve un pasado muy duro, ahora me siento muy agradecida a la Fundación Acollida i Esperança. Me siento muy bien acompañada y más segura en mi proyecto de vida para seguir adelante.» – Remmy, usuària del SAVA en Acollida i Esperança.
Porque un hogar no es solo un techo.
Es un lugar desde donde poder cuidarse, recuperarse y construir una nueva etapa.