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16/09/2026

Cómo influye el estado de una vivienda en la salud emocional y el bienestar

El estado de una vivienda influye directamente en la salud y el bienestar de las personas que la habitan. Aspectos como la humedad, la ventilación, la temperatura, la iluminación, el mantenimiento o las condiciones de habitabilidad pueden repercutir tanto en la salud física como en el bienestar emocional y la calidad de vida.

En este artículo analizamos la importancia de contar con una vivienda saludable, segura y digna y conocemos, de primera mano, la experiencia de los residentes de uno de los pisos de nuestra entidad.

Vivienda y bienestar: cómo una vivienda digna favorece la salud

Según el II Barómetro de la Vivienda en España 2025, las características de una vivienda pueden influir en el bienestar emocional.

Más de un tercio de las personas mayores de 65 años considera que su vivienda influye directamente en su sensación de soledad. Este sentimiento se intensifica especialmente entre quienes viven en régimen de alquiler, donde el porcentaje es aún más elevado en comparación con quienes son propietarios.

habitatge digne acollida i esperança

Factores como la ubicación, el estado de conservación y la falta de luz pueden desempeñar un papel relevante en la calidad de vida emocional. Disponer de una vivienda digna, cuidada y confortable puede favorecer el descanso, la tranquilidad y el bienestar en el día a día. En este sentido, el estado de una vivienda no solo afecta a sus condiciones materiales, sino también a la manera en que las personas viven y sienten su hogar.

Reformamos diversos pisos del programa SAVA de Acollida i Esperança

Para quienes han pasado por situaciones de vulnerabilidad residencial, contar con un espacio adecuado puede ser especialmente importante para recuperar estabilidad y seguir construyendo una vida más digna. Es lo que están experimentando Lidia y sus compañeras, que viven en un piso del programa SAVA (Servicio de Acompañamiento a la Vida Autónoma) de la fundación Acollida i Esperança.

Las recientes reformas han mejorado el estado de la vivienda, pero también han abierto nuevas posibilidades para su día a día: descansar mejor, cocinar más a gusto, disfrutar de los espacios comunes y sentirse más a gusto en casa.

“Cuando cambiamos nuestro entorno, el entorno nos cambia a nosotros. Dignificar espacios nos ayuda a dignificar a las personas, les aporta bienestar psicológico y estimula su autonomía”, explica Jaime, responsable del servicio SAVA de la fundación.

Un espacio más cuidado, una vida más digna

Antes de las obras, el piso tenía muebles antiguos, oscuros y colchones que necesitaban ser sustituidos.

Lidia recuerda que el ambiente resultaba menos agradable y que algunas de sus compañeras llegaban a sentirse estresadas por el estado de la vivienda. La renovación ha permitido transformar esa realidad. Los nuevos muebles, la luz y los espacios más cuidados han hecho que el piso sea más cómodo y acogedor.

En esta transformación también ha participado Fareed, trabajador de la fundación con un contrato de Ayuda ACOL, que ha realizado las obras de mejora de la vivienda. La línea ACOL es un programa de subvenciones del Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC) diseñado para fomentar la inserción laboral de personas migrantes en situación administrativa irregular.

Otra de las compañeras de piso de Lidia, que prefiere hablar desde el anonimato, nos comenta que el cambio también se nota al volver a casa: “Cada vez que salgo y vuelvo al piso, al verlo todo blanco y moderno, siento un subidón de energía”. Y añade: “Ahora nos apetece compartir espacios, ver una película juntas. Antes no teníamos ganas de eso,»

Un hogar que acompaña la autonomía de las personas que atendemos

Para Lidia, vivir en este piso significa también dar un paso más en su proceso de autonomía. Aquí tiene más libertad para organizar su día a día y mantener sus propias rutinas.

Ella tiene un trabajo de permanencia nocturna en Caritas, va al gimnasio y realiza tareas de limpieza. También ha encontrado una nueva ocupación paseando a un perro de una vecina, una actividad que le permite mantener su vínculo con los animales.

La vivienda se convierte así en una base desde la que seguir construyendo su proyecto de vida: un lugar donde descansar, organizar sus horarios y disfrutar de sus propios espacios.

La convivencia en el piso también se transforma

Las reformas no solo han mejorado la relación con el espacio, sino también las ganas de compartirlo. Ahora, la posibilidad de sentarse juntas, ver una película o compartir una sobremesa sin que sea una obligación es uno de los cambios que más valoran.

“Cuando no es obligatorio, solo porque tenemos ganas de hacerlo, esto es muy bueno”, explica Lidia.

Son momentos sencillos, pero que ayudan a crear vínculos y a hacer del piso un hogar.

Mucho más que una vivienda digna

Para Remmy, la tercera integrante del piso, disponer de una vivienda digna también ha supuesto un cambio importante en su bienestar emocional. “El solo hecho de saber que uno tiene una vivienda digna para poder dormir, descansar, cocinar, un espacio cómodo, es un impacto muy grande en nosotras”, explica.

Como mujer trans e inmigrante, destaca que este espacio le ha aportado bienestar y tranquilidad, y que también ha contribuido a su estabilidad emocional y laboral.

“Para mí, en lo personal, ha sido muy positivo y muy bueno. Solo es agradecimiento con todos ustedes y que sigan con estos programas tan bonitos”, afirma.

Para Lidia, el acompañamiento de la entidad social ha sido importante en diferentes momentos de su vida. Llegó a España sin conocer a nadie y con muy poco conocimiento del idioma. Antes de incorporarse a Itaca, pasó por otros recursos residenciales y vivió situaciones de gran dificultad.

También destaca la importancia de la paciencia y de respetar los ritmos de cada persona. “No perder esperanza”, dice cuando habla de los pasos que todavía quedan por dar.

Su historia muestra que la autonomía se construye con oportunidades, acompañamiento y estabilidad. Y, en ese camino, el hogar tiene un papel fundamental.

Dignificar espacios para dignificar vidas

Las reformas de este piso son una muestra de cómo una mejora material puede tener un impacto que va mucho más allá de lo visible. Un entorno más cuidado puede favorecer el descanso, reducir el estrés, facilitar la convivencia y reforzar el sentimiento de pertenencia.

Porque ayudar no es solo cubrir las necesidades básicas. También es ofrecer espacios donde las personas puedan sentirse bien, recuperar confianza y seguir avanzando. Como resume Lidia: “Ayudar no es solo tener comida”.

En Acollida i Esperança trabajamos para que las personas que acompañamos puedan desarrollar sus propios proyectos de vida. A veces, ese acompañamiento también empieza por algo tan concreto como reformar una vivienda.

Porque cuando un espacio se transforma, también pueden abrirse nuevas oportunidades para quienes lo habitan. Si quieres dejar tu legado solidario, ofreciendo un piso patrimonial o haciendo un donativo económico o de material, no dudes en contactarnos.