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28/09/2026

“Tú das un poco y ellos te dan mucho más, a su manera” —Pilar, voluntaria en el Centro de Terrades

A veces, una conversación puede abrir una puerta que no sabíamos que existía. Para Pilar, esa conversación llegó de la mano de su sobrina Laura, compañera de Acollida i Esperança. Hasta entonces, el voluntariado era un mundo desconocido para ella. Hoy, a sus 66 años, Pilar forma parte del equipo de personas voluntarias que acompañan a los residentes del Centro de Terrades.

Jubilada, vecina de Girona y con una vida activa, Pilar buscaba nuevas actividades que le permitieran seguir compartiendo, sentirse útil y disfrutar de nuevas experiencias. No imaginaba que aquel primer contacto con Acollida i Esperança acabaría convirtiéndose en una experiencia que también la transformaría personalmente:

“Se me abrieron los ojos y vi que podía aportar algo diferente, tanto a los demás como a mí misma.” – destaca Pilar.

El primer encuentro lo cambió todo

Pilar reconoce que desconocía tanto el voluntariado como la existencia del Centro de Terrades en el Alt Empordà.

Fue su sobrina Laura quien le habló de la posibilidad de colaborar con Acollida i Esperança. Después de una primera entrevista y de conocer brevemente a los residentes, todas sus dudas desaparecieron.

“Cuando contacté con ellos y empecé a tratarles, ya no tuve ninguna duda.” – afirma.

Su experiencia también le ha hecho reflexionar sobre una realidad que considera poco conocida.

“Creo que mucha gente desconoce la existencia de estas entidades y, aunque tengamos constancia de ellas, nos cuesta involucrarnos” – comparte.

Para Pilar, acercarse fue precisamente la manera de descubrir una realidad que desde fuera puede resultar difícil de imaginar.

El valor de estar presente: desde una salida hasta una relajada conversación

Desde que comenzó su voluntariado, Pilar ha participado en salidas con los residentes, actividades de pintura, juegos y conversaciones, además de colaborar en algunas tareas cotidianas, como doblar y marcar la ropa o prestar apoyo durante las comidas.

Son acciones sencillas, pero detrás de cada una hay algo mucho más importante, compartir tiempo.

Y es precisamente ahí donde Pilar encuentra uno de los grandes valores del voluntariado: “Por poco que aportes, ellos te dan muchísimo.” – sentencia.

Lo descubre en los pequeños detalles, una mirada, una expresión, una sonrisa o una manera de dar las gracias.

“A ellos se les ve enseguida en la expresión de la cara, en su manera de agradecerlo. Son muy agradecidos”– comparte la voluntaria del Centro de Terrades.

Voluntariado en el Alt Empordà: un aprendizaje y agradecimiento recíproco

Como ocurre muchas veces cuando entramos por primera vez en una realidad que no conocemos, los primeros momentos estuvieron llenos de preguntas: ¿Qué hago aquí? ¿Cómo me responderán? ¿Seré capaz de realizar esta tarea?

Pilar recuerda esas dudas con naturalidad, pero también recuerda cómo desaparecieron rápidamente:

“Te lo facilitan muchísimo. Tú das un poco y ellos dan mucho más, a su manera.”

Con el tiempo, aquella incertidumbre se convirtió en confianza, y el voluntariado, en aprendizaje: “Estoy aprendiendo a dar mucho más afecto, sin miedo y, sobre todo, estoy aprendiendo a entenderles.» – expresa.

Para Pilar, acompañar a otras personas también significa aprender a mirar de otra manera. Aprender a comprender, aprender a escuchar, aprender a ponerse en el lugar del otro.

“En esta vida tenemos que ser mucho más comprensivos. Si nos relacionamos, podemos ver y entender lo que significa estar en situaciones diferentes. Para entenderlo, hay que tener la experiencia.” – comparte Pilar.

Experiencias de voluntariado que dejan huella

Entre todas las experiencias que ha vivido desde que comenzó su voluntariado, Pilar recuerda especialmente una de las más recientes, la despedida de Clara, una de las personas que habían residido en el Centro de Terrades y en otros recursos, como Can Banús o el Convent.

Habla de ella como una experiencia que le ha enseñado mucho sobre la soledad, el acompañamiento y la importancia de estar al lado de alguien hasta el final.

“Hay personas que quedan solas por las circunstancias que sean y que, en el último momento, alguien querido haga posible que se cumpla su último deseo sin recibir nada a cambio. Eso no tiene precio.” – recuerda nostálgica.

Para Pilar, momentos como este muestran el verdadero significado de acompañar.

No siempre podemos cambiar las circunstancias de una persona, pero sí podemos estar.

Y, a veces, estar es mucho.

Un lugar donde también se aprende a recibir

Su visión del Centro de Terrades ha ido creciendo con cada experiencia compartida. Desde aquella primera entrevista hasta hoy, Pilar destaca especialmente el ambiente positivo y todo lo que aprende observando a los residentes y al equipo.

“Aprendes muchísimo observando a todos y, sobre todo, aprendes de la positividad que hay.”

Y quizá una de las grandes lecciones que se lleva es que el voluntariado no consiste únicamente en dar. También consiste en recibir.

Recibir afecto, recibir confianza, recibir una mirada, recibir una historia, recibir una enseñanza: “El voluntariado aporta, tanto a los residentes como a mí, el saber dar en todos los sentidos y el saber recibir.»

¿Por qué hacer un voluntariado?

Pilar lo tiene claro. El voluntariado hay que vivirlo para entender todo lo que puede aportar. Su consejo para quien se plantea dar el paso es sencillo, acercarse, conocer la realidad y dejarse sorprender por la experiencia.

“Le diría que no se quedara solo con lo que ve a primera vista. Que viviera la experiencia algún día y después decidiera.» – concluye.

Y resume todo lo que ha vivido en una palabra, satisfacción: “Hay que probarlo para ver la satisfacción que te da”.

¿Te gustaría formar parte de esta experiencia? En Acollida i Esperança buscamos personas dispuestas a compartir su tiempo, su compañía y sus ganas de acompañar. Hazte voluntario/a de Acollida i Esperança y descubre todo lo que puedes aportar y todo lo que puedes recibir, como comparte Pilar.