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01/09/2026

De Can Banús al Centro de Terrades: una historia de superación, autonomía y nuevas oportunidades

Después de completar su itinerario de acompañamiento en Can Banús y acceder a los pisos de SAVA, hoy Estiven forma parte del equipo de Acollida i Esperança como auxiliar de enfermería

Hay historias que explican, mejor que cualquier dato, el impacto del acompañamiento social. La de Estiven es una de ellas.

Llegó a Barcelona desde México con la intención de quedarse solo tres meses, pero la pandemia cambió sus planes. Solo, sin red de apoyo y sin posibilidad de trabajar, acabó viviendo en la calle durante dos años. Durante ese período comenzó a vivir una situación de gran vulnerabilidad que le llevó a perder incluso parte de su identidad.

Después de sufrir una neumonía, buscó ayuda en el hospital. Allí conoció a Cristina, trabajadora social, que le derivó a Can Banús.

«Llegar a Can Banús fue un punto de inflexión»– Estiven

Cuando llegó a Can Banús, Estiven tenía claro que quería aprovechar la oportunidad. Durante los meses de espera había pensado que, si algún día tenía una oportunidad para empezar de nuevo, la aprovecharía con todas sus fuerzas.

Al cruzar la puerta del centro tomó una decisión: dejar atrás el consumo de sustancias y las experiencias que le habían llevado hasta allí.Recuerda especialmente las palabras de Anna, enfermera de Can Banús, cuando le llamó para decirle que no tenía que preocuparse por nada: «Vienes a una nueva vida», destaca Estiven.

Para Estiven, aquel momento marcó un antes y un después. Pasar de la calle a tener un hogar, estabilidad y un equipo de profesionales a su lado le permitió empezar a reconstruir su proyecto vital. Durante su estancia también descubrió que recuperar la autonomía implicaba, antes que nada, aprender a cuidarse a sí mismo.

«Entendí que tengo que estar bien en todos los sentidos antes de poder ayudar a otra persona.» – reflexiona.

Con el acompañamiento del equipo, empezó a plantearse nuevos objetivos. Solo tres meses después de llegar a Can Banús, inició los estudios de auxiliar de enfermería, una decisión que acabaría transformando su futuro.

Estudiar para construir un futuro: el camino de Estiven hacia la vida autónoma

Estudiar comenzó siendo una manera de ocupar el tiempo y reducir la ansiedad. Pero, a medida que avanzaba en su formación y descubría que aquella profesión le interesaba, los estudios se convirtieron en una de las prioridades de su vida.

Su vocación por el cuidado de las personas no era nueva. Desde joven había cuidado de sus hermanos y, más adelante, también había participado en la crianza de los hijos de su pareja. Ahora había encontrado una manera de convertir esa voluntad de ayudar en una profesión.

El paso posterior a los pisos del Servicio de Acompañamiento a la Vida Autónoma (SAVA) supuso un nuevo reto. Lo describe como una experiencia parecida a salir de casa de los padres y afrontar la vida real: poner en práctica todo aquello que había aprendido, pero sabiendo que todavía contaba con el apoyo de los profesionales.

«Te dejan caminar por tu cuenta, pero sabes que tienes su apoyo detrás si en algún momento flaqueas» – afirma Estiven.

Con el tiempo, fue ganando confianza, consolidando una rutina de estudios y trabajo y sintiéndose cada vez más autónomo.

Una nueva etapa en Acollida i Esperança, ahora como profesional de la salud

Hoy, Estiven trabaja en el Centro de Terrades como auxiliar de enfermería. Estar en Acollida i Esperança desde otro lugar dentro de la organización tiene un significado especial para él:

«Poder trabajar para la fundación a la que tanto debo es un privilegio» – comparte.

Su experiencia anterior le permite entender, desde una perspectiva personal, algunos de los procesos que viven las personas atendidas. Pero hoy afronta esta nueva etapa desde su rol profesional, aportando sus conocimientos y experiencia a la atención de las personas residentes.

En el Centro de Terrades ha descubierto, especialmente, su vocación por trabajar con personas mayores, un ámbito que le hace sentirse plenamente realizado.

Su recorrido también está marcado por las personas que le acompañaron durante el proceso. Recuerda especialmente a Anna, Mimi y Lucía, así como a todo el equipo de Can Banús, que confiaron en él y le ayudaron a avanzar.

Una segunda oportunidad y nuevos retos de futuro

Mirando atrás, Estiven se siente orgulloso de haber superado las dificultades y de haber aprovechado la oportunidad que encontró en Can Banús.

Si pudiera hablar con la persona que llegó al centro, solo le diría: «Tranquilo. Ya estás en casa.»

Ahora continúa estudiando y planteándose nuevos retos profesionales, con la voluntad de seguir creciendo y, algún día, poder llegar a ser enfermero.

Su historia recuerda que los procesos de inclusión y autonomía pueden abrir nuevas puertas cuando se combinan acompañamiento, oportunidades, esfuerzo y compromiso personal.

Estiven llegó a Can Banús buscando una oportunidad para empezar de nuevo. Hoy, desde el Centro de Terrades, es él quien acompaña y cuida a otras personas en su día a día.