22/05/2026
“En Itaca siento que doy la mejor versión de mí misma” – Judith, voluntaria de Itaca

En Acollida i Esperança, el voluntariado es mucho más que dedicar tiempo: es acompañar, escuchar y compartir momentos cotidianos que generan confianza y esperanza. Judith forma parte de este camino como voluntaria en el piso de inclusión Itaca, donde acompaña a los residentes durante las cenas y comparte con ellos espacios de conversación y cercanía.
Una experiencia que empezó con ganas de aprender
Judith ha estudiado Humanidades y ahora está finalizando su Trabajo de Fin de Grado. Actualmente trabaja como administrativa mientras se prepara para iniciar el máster de profesorado el próximo año.
Conoció nuestra entidad a través de la Universitat Pompeu Fabra y, desde el primer momento, sintió que podía encontrar un espacio donde conectar con personas y aprender de diferentes realidades sociales.
“Cuando vi la Fundació Acollida i Esperança, pensé que era una buena oportunidad para acompañar y conocer historias muy distintas.” – destaca Judith
Compartir la cotidianeidad también transforma.
Su voluntariado consiste en acompañar a los residentes durante la hora de la cena. Para Judith, la importancia de este espacio está precisamente en su naturalidad: hablar, cocinar juntos o simplemente compartir el final del día.
“Me gusta que sea una relación cercana y horizontal.” – afirma.
Con el paso del tiempo, ha descubierto que incluso los pequeños momentos pueden tener un gran impacto. Ver cómo los residentes avanzan poco a poco en sus procesos personales es una de las cosas que más valora de la experiencia: “Aunque nos vemos cada quince días, siento que cada persona sigue avanzando en su camino”.
Para Judith, lo más importante es que el voluntariado permite crear vínculos reales desde la confianza y la cercanía.

Un lugar donde crecer personalmente
Judith recuerda con mucho cariño su primer día en Itaca. Llegó con nervios e incertidumbre, pero rápidamente se sintió acogida por los residentes y el equipo.
“Me sentí muy cómoda desde el primer momento.” – comparte.
Para ella, el voluntariado también es una forma de crecer personalmente, valorar los privilegios cotidianos y mirar la realidad con más sensibilidad:“Itaca me ayuda a tocar de pies en la tierra y valorar muchas cosas”.
“Todo el mundo tiene algo que aportar”
Judith anima a otras personas a vivir una experiencia de voluntariado desde la cercanía y el compromiso personal.
“Ayudar siempre es gratificante y muchas veces puedes aportar más de lo que imaginas.” – concluye Judith.
Historias como la suya reflejan el valor humano que hace posible que Itaca siga siendo un espacio de acogida, acompañamiento y nuevas oportunidades.
¿Te gustaría formar parte de esta experiencia?
Si quieres colaborar o hacer voluntariado en Fundació Acollida i Esperança, te animamos a dar el paso y formar parte de una entidad donde cada pequeño gesto puede marcar una gran diferencia.