Actualidad

02/05/2025

De la calle al voluntariado

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Vivir en la calle te roba mucho más que un techo: te resta autoestima, oportunidades y, a menudo, la esperanza. Pero a veces, con una mano extendida y una voluntad decidida, es posible empezar de nuevo. Favio lo sabe bien. Después de cuatro años de sinhogarismo e inmerso en una situación límite, encontró en Itaca no solo un lugar donde vivir, sino también un espacio donde recuperarse, formarse e iniciar un nuevo camino.

Esta es su historia: una lección de superación y ganas de continuar adelante.

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¿Cómo era tu vida antes de llegar a la fundación y cómo te ha ayudado?

Antes de llegar a la fundación viví en situación de calle durante cuatro años. Todo empezó en 2019, cuando perdí el trabajo, el piso y el NIE. Eso me llevó a caer en malas compañías y a consumir… Me sentía perdido. Finalmente, inicié un proceso de desintoxicación y, gracias al SASSEP, entré en Itaca, donde llevo 18 meses. Solo tengo palabras de agradecimiento por el apoyo que me han dado y que todavía me dan. Pasé de vivir en la calle a tener una habitación propia en un piso de acogida, y eso ha supuesto un cambio muy importante para mí. Es el mejor lugar en el que una persona puede estar, ya sea en mi situación o en otras más precarias.

¿Por qué decidiste hacerte voluntario?

Antes de entrar en Itaca había empezado un curso de jardinería, que terminé mientras vivía allí. Ahora tengo la titulación. Cuando conocí el gran jardín de Can Banús pensé que podía ayudar y pasarlo bien. Me encanta la naturaleza, las plantas, cuidarlas… Así que pregunté en Itaca y en la fundación si podía hacer voluntariado, y me dieron la oportunidad. Ahora echo una mano en el mantenimiento de los espacios verdes.

¿Crees que el voluntariado te ayudará a encontrar trabajo en jardinería?

¡Sí, sin duda! Creo que el voluntariado me da la oportunidad de mantener la práctica y no perder el ritmo de trabajo. El educador con el que me formé me ve capacitado para trabajar en este sector y me anima a buscar empleo en jardinería. Ahora solo me falta poner los papeles en orden para poder empezar este nuevo camino.

¿Qué le dirías a una persona que está pensando en hacer voluntariado?

Le diría que se anime, porque es una muy buena idea, independientemente de la experiencia que tenga o de lo que pueda aportar. El voluntariado es muy enriquecedor y las personas te lo agradecen. Además, a mí me ha ayudado mucho a conocer gente nueva, como el personal de Can Banús e Itaca, y eso me ha abierto nuevas oportunidades. Es una experiencia muy positiva en todos los sentidos.

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Hay historias que nos recuerdan cómo de frágil puede ser la vida, pero también cómo con apoyo se puede cambiar el rumbo y recobrar fuerzas. La historia de Favio es una de ellas. No solo ha encontrado una nueva oportunidad, sino que ha decidido volver el que ha recibido, implicándose como voluntario y abriéndose a un futuro que, en algún momento, le parecía imposible. Como él, hay muchas personas que solo necesitan una oportunidad para volver a empezar. Y tú puedes formar parte de este cambio. Ayudar es mucho más que dar: es transformar vidas.

Colabora con nuestra fundación y haz posible más historias como esta. Cada gesto cuenta.