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06/03/2026

8M – Día Internacional de las Mujeres: liderazgo, compromiso y realidad del tercer sector social

En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, la Fundación Acollida i Esperança reafirma su compromiso con la igualdad de género, la justicia social y la defensa de los derechos de las mujeres.

La mirada y el rol femenino en el tercer sector social 

La herramienta de autodiagnóstico de La Confederación y DDiPAS (Mujeres Directivas y Profesionales de la Acción Social) sitúa la presencia femenina en el Tercer Sector Social en el 74%, muy por encima del conjunto del mercado laboral catalán, donde no alcanza el 50%.

En el tercer sector, aunque aproximadamente el 74% de la plantilla está formada por mujeres, solo el 60% ocupa cargos de dirección y gerencia. Un estudio de Fundesplai señala así la existencia de un techo de cristal en el acceso a puestos de mayor responsabilidad.

En este contexto, Lucía, directora de Can Banús, expresa que: «Si tenemos en cuenta que el sector social está fuertemente feminizado, porque históricamente han sido las mujeres quienes han sostenido las tareas de cuidado, el 8M se convierte en una oportunidad para visibilizar que el cuidado de las personas es y debe ser un pilar fundamental de nuestra sociedad, y dignificar este tipo de trabajo supone avanzar hacia una sociedad más justa.»

La presencia de las mujeres en 2025 en Acollida i Esperança

El año pasado, en el ámbito profesional, el 66% del equipo de Acollida i Esperança estaba formado por mujeres (60 de 91 profesionales). Además, el 53,8% del equipo directivo eran mujeres, lo que evidencia una presencia significativa en espacios de liderazgo y toma de decisiones. En el Patronato, 3 de sus miembros eran mujeres, representando el 30% del total.

Aunque estos datos muestran avances, también nos interpelan a seguir trabajando por una representación plenamente equitativa en todos los niveles de responsabilidad.

Respecto al voluntariado, el 59% de las personas voluntarias de la fundación eran mujeres (39 de un total de 66). Este dato refleja el compromiso sostenido de muchas mujeres con la acción solidaria y el acompañamiento a personas en situación de exclusión social.

Mujeres y exclusión social: una realidad invisibilizada

El 41,2% de las personas atendidas por nuestra entidad en 2025 eran mujeres, en concreto 415. Muchas de ellas han vivido situaciones de exclusión residencial y sinhogarismo, una realidad que afecta de manera diferenciada a las mujeres.

El sinhogarismo femenino a menudo permanece invisibilizado. Las mujeres sin hogar suelen recurrir a soluciones temporales e inseguras alojamientos informales, convivencias forzadas o situaciones de dependencia para evitar vivir en la calle, lo que incrementa su exposición a la violencia, la explotación y el deterioro de la salud física y emocional.

Desde nuestra experiencia diaria, constatamos que el acompañamiento con perspectiva de género es imprescindible para ofrecer respuestas adecuadas. No se trata únicamente de facilitar un recurso habitacional, sino de generar entornos seguros, apoyo psicosocial y procesos de recuperación que tengan en cuenta trayectorias vitales marcadas, en muchos casos, por violencias previas y desigualdades estructurales.

Testimonios que inspiran compromiso, profesionalidad y vocación

Las profesionales y voluntarias de la Fundación Acollida i Esperança coinciden en señalar que trabajar con personas en situación de exclusión implica comprender historias atravesadas por la resiliencia y la dignidad. Al mismo tiempo, destacan el papel de las mujeres dentro de la entidad:

«Mi papel en la fundación es una manera de contribuir activamente a un proyecto compartido en el que me siento acogida, respetada y escuchada; la gran presencia de trabajadoras y los liderazgos femeninos no solo dan voz, sino que transforman espacios y crean oportunidades más justas para todas las personas.»–Anna, administración del CET Mansol Projectes.

«En el trabajo no hay diferencias por ser mujer u hombre: todos tenemos las mismas oportunidades y nos apoyamos para hacer bien nuestro trabajo. Aquí he aprendido a trabajar en equipo y, gracias al ambiente amable y respetuoso con mis compañeros, puedo desempeñarme con tranquilidad y confianza.»- Glenda, operaria en la nave industrial del CET Mansol Projectes.

En esta misma línea, Virginia, desde el ámbito de recursos humanos y subvenciones de Acollida i Esperança, pone palabras a lo que significa el liderazgo femenino dentro de la entidad:

«La presencia y el liderazgo de las mujeres en Acollida i Esperança no es solo una cuestión de representación, sino también de manera de hacer. Es un liderazgo que a menudo pone a las personas en el centro, que construye desde el cuidado pero también desde la firmeza. Trabajar en la fundación me ha enseñado el valor de la escucha, la constancia y el trabajo en equipo. Me siento parte de un proyecto colectivo donde cada una aporta su mirada y su manera de hacer, y eso da más sentido al proyecto que construimos juntas.»

Desde el ámbito educativo, Patricia, educadora social de Can Banús, también pone voz a este compromiso compartido cuando destaca que: «Es una gran oportunidad dar apoyo y voz femenina a la fundación, ya que nuestra visión y manera de percibir el mundo aporta sensibilidad, impulso y fuerza. ¡Yo puedo, juntas somos más fuertes!»

Estos testimonios reflejan que la acción social no es únicamente intervención socioeducativa técnica, sino también compromiso humano y ético.

Un compromiso que continúa 

En este Día Internacional de las Mujeres, desde la entidad renovamos nuestra voluntad de seguir promoviendo la igualdad real, tanto dentro de nuestra organización como en la sociedad en la que intervenimos.

Avanzar hacia una sociedad más justa implica visibilizar las desigualdades, reconocer el liderazgo femenino y reforzar la atención específica a las mujeres que viven situaciones de exclusión y sinhogarismo.

«Creo que el liderazgo femenino aporta una mirada amplia y multidimensional en los procesos de decisión y gestión de la organización. De manera intuitiva y natural tenemos en cuenta el contexto y el aspecto relacional, y esto facilita que las acciones sean más participativas y compartidas. En todos los espacios de la organización donde hay liderazgo femenino generamos, de manera natural, redes informales de relación entre las profesionales que favorecen el cuidado, la cohesión y el compromiso con el trabajo.»– concluye Laia, dirección adjunta de Acollida i Esperança.