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02/02/2026

El piso SAVA de la Bisbal: un recurso clave para la vida autónoma y la inclusión social  

pis del programa SAVA la Bisbal d'Empordà Fundació Acollida i Esperança

El Servicio de Acompañamiento a la Vida Autónoma (SAVA) de la Fundación Acollida i Esperança cuenta con un piso en la Bisbal d’Empordà que se ha convertido en mucho más que una vivienda: es un espacio de calma, autonomía y calidad de vida para las personas que viven en él. 

Actualmente, el piso social está habitado por Juan Antonio (61 años), Liberto (63 años) y Jose (52 años), tres hombres que, tras pasar por diferentes recursos residenciales de la entidad, han dado el paso hacia una etapa más independiente y autónoma, siempre con el acompañamiento necesario del equipo educativo. 

Del recurso residencial a un hogar propio gracias al SAVA 

Los tres residentes comparten un recorrido similar. Antes de llegar al piso SAVA, vivieron en recursos como las casas de acogida de Can Banús o el Convent dels Franciscans, dónde recibieron apoyo en momentos especialmente delicados de sus vidas, tanto a nivel físico como emocional. 

José nos comparte que: “el cambio ha sido muy grande.” Y añade: “Aquí no hay masificación, hay tranquilidad, más autonomía y te sientes como en tu propia casa”. La emancipación al piso supone dejar atrás una dinámica de convivencia más colectiva y avanzar hacia una vida cotidiana más normalizada con menos compañeros de piso lo que supone una mayor independencia y responsabilidad compartida. 

pis de SAVA la Bisbal d'Empordà Fundació Acollida i Esperança

Sentirse en casa y formar parte del barrio 

Uno de los aspectos más valorados es la ubicación del piso, en una zona tranquila y céntrica de la Bisbal d’Empordà. Los residentes hacen vida de barrio, compran en los comercios de la zona y mantienen una relación cercana con el vecindario. 

“Nos sentimos integrados en la comunidad. Hacemos turnos para limpiar la escalera con los vecinos, nos conocen y eso ayuda mucho a integrarnos.” – comenta José. Esta convivencia favorece el sentimiento de pertenencia y refuerza la seguridad y la autoestima. 

El acompañamiento y el seguimiento, piezas clave 

Aunque el nivel de autonomía es alto, el apoyo de la Fundación Acollida i Esperança sigue siendo fundamental. Sonia, personal técnico superior durante los fines de semana en Convent y referente del piso SAVA, visita a los residentes de forma habitual y los acompaña en gestiones administrativas, citas médicas, trámites o en el día a día cuando lo necesitan: 

“Solo llegar al piso, le preparamos un café a Sonia para poder ponernos al día y darle la bienvenida.“ – explica Liberto. 

residents del pis de SAVA i educadora social Fundació Acollida i Esperança

“Nos ayudan más de lo que deberían. Nos sentimos valorados y muy bien tratados por la fundación.” – expresa con gratitud José y añade: “El acompañamiento es cercano y flexible, basado en la confianza mutua. Nos dejan nuestro espacio, pero sabemos que siempre están ahí.”  

Actividades, vínculos y bienestar 

La vida en el piso también incluye espacios compartidos de ocio y convivencia. Una vez al mes, los residentes realizan una salida conjunta con Sonia: van al cine, a comer fuera o a tomar algo. Durante el verano, cuando es posible, organizan salidas a diferentes playas de la Costa Brava. 

A nivel individual, cada uno mantiene sus propios intereses: teatro, talleres, voluntariado, cursos de catalán o videojuegos. Estas actividades ayudan a estructurar el día a día, fortalecer vínculos sociales y mantener una vida activa y saludable.  

En el caso de Juan Antonio, que hasta hace poco era residente de Convent, mantiene el contacto con sus exresidentes asistiendo al taller de teatro social. 

En este contexto, las personas residentes del piso SAVA participaron en una actividad de carácter comunitario desarrollada en el domicilio de la referente del servicio. La propuesta incluyó la recolección de calçots y su posterior elaboración, culminando en una comida compartida en el piso. Esta experiencia permitió fomentar la convivencia, fortalecer los vínculos interpersonales y promover la participación en un entorno distendido, favoreciendo la cohesión grupal y el sentido de pertenencia. 

Un piso de SAVA reformado para empezar de nuevo 

El piso social ha sido recientemente reformado para garantizar unas condiciones óptimas de habitabilidad. Durante los meses de verano se llevaron a cabo diversas mejoras: pintura integral, renovación del baño y la cocina, cambio de mobiliario y adecuación de todas las estancias. 

“Todo es nuevo, eso también ayuda a sentir que empiezas una etapa nueva. Nos sentimos muy a gusto y en paz, y se nota la participación de Sonia en la decoración del piso.” 

La calidad de vida como objetivo principal 

En esta etapa vital, la inserción laboral ya no es la prioridad. Tal y como explica Sonia, el objetivo principal es garantizar estabilidad, tranquilidad y bienestar. “Es otra etapa de la vida. Lo que necesitan ahora es calidad de vida, y aquí la tienen.” 

Los cambios son evidentes: los residentes se muestran más tranquilos, seguros y acompañados. “Tener un espacio así, con apoyo, pero sin presión, marca una gran diferencia.”, destaca la referente del piso. 

Un servicio de acompañamiento a la vida autónoma que funciona 

El piso SAVA de la Bisbal es un claro ejemplo de cómo el acceso a una vivienda digna, junto con un acompañamiento socioeducativo respetuoso y personalizado, puede transformar vidas. No se trata solo de ofrecer un techo, sino de crear un entorno seguro desde el cual las personas puedan vivir con dignidad, autonomía y esperanza. 

Estas actuaciones se enmarcan en la intervención comunitaria del programa SAVA. Con el fin de garantizar su continuidad, te invitamos a colaborar mediante aportaciones económicas como donativos o inmuebles en formato de legado solidario, destinadas a la sostenibilidad y ampliación del recurso y a la mejora de los procesos de acompañamiento e inclusión social de las personas atendidas.