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16/06/2025

Olas de calor y exclusión social severa: cómo afectan y qué se puede hacer

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Con la llegada del verano y el incremento de las temperaturas, las olas de calor son un riesgo para toda la población. Pero, ¿qué pasa con las personas que viven en situación de exclusión social severa? La exposición constante al sol, la dificultad al acceso a agua potable, la carencia de recursos básicos y la dificultad para acceder a servicios hacen que el peligro sea mucho más grande para las personas en situaciones vulnerables.

Más exposición y menos protección ante el calor extremo

Las personas sin hogar o que habitan en infraviviendas no disponen de lugares adecuados para protegerse de las altas temperaturas y las olas de calor. La carencia de acceso a espacios sombríos, agua potable o zonas con ventilación agrava su situación. Esta exposición continuada puede tener consecuencias graves para la salud.

Problemas de salud que se agravan con el calor

El calor excesivo puede provocar deshidratación, golpes de calor, agotamiento, rampas y otras complicaciones. Además, muchas personas en situación de exclusión social grave sufren enfermedades crónicas, problemas de salud mental o adicciones que incrementan el riesgo de sufrir estos efectos de forma más grave y rápida.

Factores socioeconómicos que incrementan el riesgo

La pobreza energética y la carencia de recursos económicos dificultan la adquisición de ventiladores, aire acondicionado o el acceso a espacios refrigerados ante el verano y las olas de calor. A esto se suma la calidad deficiente de la vivienda y la carencia de espacios verdes en algunas ciudades, que podrían ayudar a mitigar el impacto de las olas de calor.

Dificultades para acceder a información y atención sanitaria

Las personas en exclusión social severa a menudo no reciben las alertas sanitarias ni la información preventiva ante las olas de calor. Esto, junto con los obstáculos para acceder a servicios médicos, retrasa el diagnóstico y el tratamiento de problemas derivados del calor.

Una mayor mortalidad y morbilidad durante las olas de calor

Las estadísticas muestran que la mortalidad y la morbilidad aumentan de manera significativa entre los colectivos vulnerables durante las olas de calor. Este riesgo se ve multiplicado en las personas en exclusión social severa, especialmente si se añaden otros factores de riesgo como la edad avanzada, enfermedades crónicas o discapacidades.

¿Qué podemos hacer como sociedad?

Las olas de calor no son solo un reto meteorológico, sino una cuestión de justicia social. Hacen falta medidas específicas para proteger las personas más vulnerables:

  • Crear refugios climáticos accesibles en toda la ciudad donde las personas puedan refrescarse e hidratarse.
  • Reforzar los servicios sociales y sanitarios para detectar y atender casos de riesgo.
  • Difundir información preventiva de manera accesible y adaptada a todos los colectivos.
  • Impulsar políticas de vivienda digna y de lucha contra la pobreza energética.

Este verano, recordemos que el calor no afecta todo el mundo por igual y que la solidaridad, la prevención y las políticas públicas inclusivas pueden salvar vidas.