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23/06/2025

Experiencia de voluntariado en Acollida i Esperança

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Xavi, voluntario en el Convent dels Franciscans: Dibujar para olvidarse de todo (al menos durante un rato)

En el Convent dels Franciscans, en la Bisbal d’Empordà, cada semana hay una cita que muchas personas residentes esperan con ganas: el taller de dibujo de Xavi.

Xavi no es artista de profesión. Es médico pediátrico, ya jubilado, y un apasionado del dibujo del natural, el que se conoce como sketching. Hace más de diez años que dibuja y, desde hace unos cuántos, comparte esta afición con los residentes de la casa de acogida del Convent como voluntario.

“Cuando me jubilé quería hacer alguna actividad para relacionarme con la gente y compartir cosas. Al principio pensaba en un casal o una escuela, pero otra voluntaria me dijo: ‘Tienes que venir al Convent, eres la persona ideal’. Y aquí estoy.”

El taller no es obligatorio, y esto hace que quién participa lo haga con voluntad propia. La asistencia es irregular y cambiante, pero el vínculo que se crea es muy real.

hacer voluntariado Catalunya
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“A lo largo de estos años he conocido aquí personas maravillosas, como José María, que ya no está, o Linda, que no fallaba nunca. La gente va y viene, algunos residentes encuentran trabajo y tienen que marchar, pero el taller siempre está.”

Xavi empezó con una idea: que cada persona tuviera su propio cuaderno para ir dibujando entre semana y, más adelante, editar una selección. Pero la realidad a menudo es más compleja. “Algunas personas tienen tantos problemas, que pedir que dibujen fuera del taller no acaba funcionando. Pero durante el rato que están aquí, se concentran, ríen, dibujan, y se olvidan de todo.”

Él mismo asegura que recibe tanto como da: “Me da una responsabilidad, una rutina, me prepara para el taller, me mantiene activo. Pero sobre todo, me permite estar con personas con quienes hay afecto y buen ambiente. No somos compañeros en igualdad, pero hay respeto y aprecio.”

Para Xavi, el dibujo es mucho más que un pasatiempo. Es una actividad que conecta mente y mano, que trabaja la percepción visual, el espacio y la concentración. Y que, por encima de todo, permite parar el mundo un rato.

“El dibujo tendría que tener mucho más peso en las escuelas y en la vida. Es como tocar un instrumento: te puedes perder durante horas y te hace feliz. En el Convent, por un momento, esto pasa. Y solo por eso, ya merece la pena.”

Esta es solo una de las muchas historias inspiradoras de personas que, con su tiempo y dedicación, contribuyen a mejorar el mundo que nos rodea. Si quieres conocer otras experiencias de voluntariado que demuestran como pequeños gestos pueden tener un gran impacto, te invitamos a descubrir la experiencia de voluntariado de Mireia o la experiencia de Favio que pasó de la calle al voluntariado.

Si quieres sumarte y formar parte del cambio, mira cómo colaborar como voluntario/a.